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viernes, 14 de abril de 2006

Sobre el proceso en caliente 2 ⅓

Enviado el Viernes, 14 abril a las 10:47:22

mendru escribió
"En mi anterior artículo “Sobre el proceso en caliente”, me dejé bastantes cuestiones pendientes. Cuando lo terminé, eran las 4 de la tarde y no había almorzado. Supongo que lo entenderéis.

El proceso en caliente es aun más peligroso que el frío y si nos metemos con el alcohol, ya ni te cuento. Yo no me responsabilizo de nada de lo que podáis hacer ¿de acuerdo?

Bien primero un poco de teoría:
El alcohol es un disolvente que sirve para que no se formen cristales en la estructura interna del jabón. Estos cristales desordenados son los responsables de la opacidad del jabón. O sea que si conseguimos que no se formen, conseguimos transparencia. El alcohol etílico presenta el inconveniente de que luego se evapora. Esto, que nos conviene para eliminar el máximo de alcohol, produce un encogimiento del jabón resultante.
Al disolver el jabón con el alcohol, este se vuelve líquido y necesita algún soporte para no convertirse en gelatina. El azúcar es ese soporte. Además proporciona transparencia y plasticidad. El azúcar en exceso, hace que el jabón acabe “aflorando” que significa que los cristales de azúcar aparecen en la superficie de jabón estropeándolo. Su defecto produce jabones blandos.
El azúcar en el proceso en frío, también proporciona esa plasticidad, recomiendo usar un máximo del 10%.
Aun así, la receta habitual de jabón que usemos seguro que queda blanda con el alcohol. He probado de todo y he obtenido jabones gelatina, plastilina, terrones de jabón y otras cuantas porquerías. ¿Entonces que hacemos? Usamos ingredientes realmente duros:
El coco proporciona dureza, limpieza y espuma al jabón.
El ácido esteárico proporciona sobre todo dureza.
El ricino proporciona espuma y emoliencia pero no dureza.

Elaboración del jabón de glicerina.

Esta receta y este método nos los da un amigo muy generoso que tengo en Buenos Aires: Luis Enrique Tavecchio. Él, que es químico, se dedica desde hace muchos años a la fabricación industrial y artesanal de jabones y cosméticos. Le agradezco muchísimo que me enseñara esto. Llevaba mucho tiempo buscando la fórmula y no me resultaba fácil. Había probado cosas de otra gente y no tenía nada que ver con las expectativas. Recomiendo que las personas que no hayan hecho jabones en frío se inicien antes en ellos por ser más fáciles.

Ingredientes:
Aceite de Coco........20%
Ácido esteárico........10%
Aceite de Ricino.......10%
Lejía (33%).............15%
Azúcar....................20%
Agua......................10%
Alcohol 96º .............15%

¿Nerviosos?
Para empezar yo uso estearina. No se si es lo correcto, pero me consta que sirve, igual que sirve el sebo. Como veis las grasas solo son el 40% del asunto.
¿Que diferente verdad?

El proceso original requiere de una olla grande con agitador y temperatura constantes. Además requiere lotes grandes. Yo he adaptado una versión doméstica para experimentar, pero cuanto más grande es un lote menor es el margen de error al pesar.

Entonces si nos sabemos como mínimo las normas básicas de seguridad podemos empezar.

Supongamos un lote de 2Kg:

Pesamos las grasas 400gr de coco, 200gr de ricino y 200gr de esteárico. En mi caso uso estearina. Las calentamos al baño maría hasta hacerlas líquidas.
Mientras, se puede ir mezclando la lejía. La lejía es al 33%. Entonces cogemos 100gr de sosa y 200gr de agua y las mezclamos en una jarra de esas pirex. Cuando está bien disuelta, la mezclamos con las grasas poco a poco y removiendo. Aquí hay una sorpresita. Esto se saponifica instantáneamente. Se pone duro como un cuen-no a no ser que esté todo muy caliente (70-80º C). Entonces hay que menear hasta que todo esté homogéneamente mezclado. Lo ideal es removerlo lo más posible durante las siguientes dos horas. Cada 20 minutos durante 5 o algo así (por eso lo de la termomix). El resto de estas dos horas es como el proceso en caliente. Luis insiste que la agitación debe de ser lo más constante y homogénea posible. También recalca que el control de la temperatura es importantísimo.

Cogemos el azúcar (400gr), lo pesamos en un bote de cristal y le agregamos los 200gr de agua caliente. Mezclamos y al final se disuelve. Se puede acelerar en el microondas pero si se calienta demasiado se oscurece (se pone amarillo). Esto hacerlo al principio o el día antes por que tarda bastante en disolverse.

El alcohol hay que trabajarlo lejos de cualquier llama. El vapor de alcohol (emana a 80º) es explosivo y muy chungo de respirar (mascarilla plis). O sea que no os digo más.
Sabiendo esto, cogemos el alcohol (300gr), lo pesamos y lo ponemos a parte tapadito.

Al menos dos horas después, pasada la fase de gelificación y la de champagne que no es tan evidente, añadimos el azúcar a 60º C, poco a poco y removiendo hasta hacer de todo eso una masa homogénea. Lo de antes debía estar durísimo, ahora con el azúcar líquido la cosa se suaviza bastante (se puede remover vamos).

Entonces una vez todo muy bien mezclado, apagamos la llama y le añadimos el alcohol, mezclando suavemente. Disolver esto no es tan sencillo, pero se disuelve.

Entonces viene la prueba de la fenolftaleina. Para hacer esta prueba hay que tener una solución de fenolftaleina en alcohol al 0,1%. Es barato y fácil de encontrar.
Sacamos una parte de una cucharada del jabón y le añadimos tres gotas de la solución. Debe ponerse de un color rosa débil. Si no se pone de ningún color es que nos hemos quedado cortos de sosa. Le podemos añadir unas gotas más de lejía al jabón y remover hasta que resulte el experimento. Si se pone de un rosa muy intenso (fucsia o magenta) es que nos hemos pasado de sosa. Se puede corregir con una solución de ácido cítrico al 20% hasta que salga el experimento. Es decir, el punto se le pilla a ojo.

Ahora tenemos el jabón totalmente transparente y si lo dejamos de remover se solidifica una fina capa en la superficie muy rápido. Esto se cuela y se vierte en moldes. Si queremos le ponemos ya el aroma y el color y listo. Si no queremos usarla aun la dejamos enfriar. Esta base se derrite mejor que cualquiera que compres y podrás “aliñar” tu jabón después. Creo que además, cuando lo re-derrites se hace más transparente.

Desde que tengo esta receta he hecho muchas pruebas y como soy así, he probado a variar la receta agregando otros aceites. Con oliva (además de lo de antes) me ha ido muy bien. Por ejemplo sumando a lo anterior 300gr de aceite y su correspondiente sosa.

Como os he dicho esto se encoge luego. Pero ahora viene lo curioso. Cuando se enfría este jabón no es tan transparente, pero al cabo de unos días, cuando va perdiendo el alcohol, entonces es más transparente. He probado a echar menos alcohol y sustituirlo en parte por glicerina y parece que encoge menos. También es menos transparente.

Un detalle, este jabón tiene un sobre-engrasado >20% Si nos pasamos de grasa, el jabón es menos transparente y pueden llegar a salirle manchas blancas de sebo no saponificado.

Os entrego mi preciado tesoro como en su día Luis me lo entregó (más o menos). Supongo que cuando lo probéis, comprenderéis por que se lo agradezco tanto.



"

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Mendru! soy Sol de Buenos Aires y hace poco empecé con los jabones...pienso que hay tanto por aprender y es fascinante!... acá es muy dificil capacitarse y tomar cursos ya que no se dictan en el pais, asi que me siento medio sola, es bastante árido el camino que he emprendido... yo soy ingeniera quimica y me encanta ir mas alla, dentro de las reacciones. Lei que tenias un amigo aca que esta en el tema, Luis Enrique Taveccio, entonces pensé, sin compromiso claro, que por ahi podrías contactarme con él, que puede quizas guiarme para poder desarrollarme en esta actividad...
Desde ya muchas gracias por la generosidad que brindas para todos, sin distinción...
Un abrazo.
Sol