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sábado, 15 de noviembre de 2008

Medidas de seguridad

Lo más importante a tener en cuenta es la peligrosidad de la sosa cáustica o de la potasa cáustica. Ambos ingredientes son peligrosos y hay que mantenerlos fuera del alcance de los niños y de los animales. Cuando se mezclan con el agua se produce la lejía que al contacto con la piel puede producir quemaduras químicas importantes.
Siguiendo las simples indicaciones que vienen a continuación el riesgo es mínimo pero aun así no me hago responsable del mal uso que podáis dar a estas instrucciones.
Una vez que la lejía cáustica entra en contacto con las grasas se disocia el álcali y se asocia el sodio o el potasio produciéndose el jabón que ya no es un componente peligroso para la piel. El cálculo correcto de la lejía necesaria para saponificar las grasas también es un factor importante ya que un exceso de lejía supondría un residuo cáustico en el jabón resultante.
Debemos protegernos mientras manipulamos los álcalis con unas gafas para evitar salpicaduras en los ojos y con unos guantes para evitar el contacto con las manos. Es conveniente proteger la ropa con un delantal ya que las salpicaduras de la lejía cáustica la estropean. Es muy recomendable mezclar el agua con el álcali en un lugar a aire libre o en su defecto bajo una campana extractora. Una mascarilla también impedirá que respiremos los gases que emana el calor de la reacción.
En general si además llevamos ropas con mangas largas, pantalones largos y calzado cerrado limitaremos mucho la posibilidad de contacto de la lejía con la piel.
Lo más peligroso de todo este asunto es cuando batimos la masa con la batidora. Es en ese momento cuando más fácil es que se produzcan salpicaduras y por eso ahí debemos extremar la precaución. Manteniendo bien sumergida la batidora antes de pulsar el botón reducimos el riesgo.
En caso de contacto con la lejía o con la masa del jabón sin saponificar hay que lavar con abundante agua varias veces. En caso de contacto con los ojos hay que lavar abundantemente durante unos minutos y acudir inmediatamente al médico.
La manipulación de lejías cáusticas no es un juego de niños. En caso de querer mostrarles como se hace el jabón, siempre debe de ser con la supervisión de un adulto responsable.
Todas estas advertencias son para mostrar el peligro real que entraña la lejía cáustica pero con un uso racional, cuidadoso y ordenado no tiene porqué entrañar verdadero riesgo.
Otro factor a tener en cuenta son los aceites esenciales. Algunos de ellos son bastante corrosivos. No tan peligrosos como los álcalis pero si lo suficiente como para tener que evitar el contacto directo con la piel y si se produjese ese contacto hay que lavar también abundantemente. Otro peligro que entrañan es el derrame. Ahí más que nada es el residuo oloroso que en algunos casos puede durar muchos días y, aun siendo de un buen olor, ser bastante desagradable.
También para casos especiales podemos usar disolventes como el alcohol o el propilenglicol u otros ingredientes en general, en cuyo caso hay que tener siempre en cuenta toda la información de seguridad que aportan tanto sobre su almacenaje como de su manipulación.
Si ya tienes puestas las gafas, los guantes, la mascarilla y el delantal ya puedes empezar a hacer jabón. Invierte en seguridad y ahorrarás disgustos.

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