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viernes, 18 de diciembre de 2009

Jabón en caliente?

Se viene haciendo necesario, por cuestiones de conciencia, que exprese mi opinión sobre un tema que últimamente se viene hablando bastante en el foro y es sobre el proceso en caliente y el hecho de que en dos horas el jabón esté perfectamente utilizable.
En los tratados jaboneros que tengo, y hablo de los que me inspiran confianza, dice que la temperatura NO es un factor que acelere la saponificación. A no ser que sea por encima de 150ºC bajo presión. Este dato me tiene muy confundido porque al menos he notado que al estar caliente el jabón gelifica con mayor facilidad.
Por lo tanto ¿Por qué se puede usar un jabón realizado en caliente y no uno realizado en frío?
¿Es suficiente meter el jabón un par de horas en el horno para garantizar la saponificación?
Es más ¿Sirve para algo?
Habría que plantearse en primer lugar el porqué a nivel industrial el jabón se realiza en caliente. Puede que el hecho de reducir el tiempo de curado sea determinante pero tal vez sea porque al estar caliente, el jabón se puede remover más y por más tiempo.
Los antiguos maestros jaboneros, que hacían lotes de 1000 kg como mínimo, tenían en su caldera el jabón por muchas horas, en ocasiones días, y si lo mantenían en caliente era para poder seguir removiendo. Tengamos en cuenta que nosotros batimos con batidora los ingredientes con lo que conseguimos en minutos una emulsión que para conseguirse sin ella se puede tardar horas.
Creo que un factor determinante de la saponificación completa es la gelificación. Para que un jabón llegue a ese estado deben darse circunstancias concretas e indica que la mayor parte del aceite está saponificado. Si además esto lo podemos remover, para lo que se usa la adición de sales y así la fluidificación del jabón, podemos hacer que partes peor mezcladas o menos calientes lleguen a gelificar también.
La afirmación controvérsica de todo este asunto es que yo no creo que sea suficiente garantía el haber tenido el jabón en el horno por 2 horas para asegurar que se pueda utilizar al día siguiente. Ya se haya hecho como sea. Creo que lo verdaderamente importante es la mezcla, tanto de la lejía como del jabón.
Se admite cualquier tipo de opinión.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Cambios cambios

Muchas cosas han cambiado desde mi última entrada. La verdad es que hay poca actividad jabonera en mi nueva casa. Me he mudado y todavía no me he llegado a establecer por lo que de jabones poquito. Sobre todo por esto es que hace tanto que no blogueo.
Entre los muchos cambios está también el de que se ha por fin abierto la trastienda de mendrulandia donde se encuentran todos esos productos necesarios para la elaboración de jabones y algún que otro cosmético.
En un afán de integración (homogenización estética) he cambiado la plantilla del blog y poco a poco intentaré que se navegue por los diferentes apartados sin que de la sensación de que se navega por sitios distintos.
Este post tiene poco que ver con los jabones al menos directamente pero hay otro mundo que me gusta y es el de la informática y últimamente me he tenido que dedicar más a él.
A ver si me sereno un poco y retomo el tema jabonero.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Sobre la cristalización de las sales

Este verano cayó en mis manos un librito muy curioso de química que, aunque parezca mentira, resultó ser muy entretenido. En él se explicaban muchas cosillas entre otras algunas cuestiones sobre la cristalización de las sales.
Aunque esto también parezca mentira tiene mucho que ver con la formación de jabones pero, como no se exactamente como es el tema, no voy a hablar de eso.
A cambio os voy a enseñar un experimento muy interesante que podéis hacer en casa y que sí tiene una aplicación directa en el jabón. Se trata de los cristales de sosa o carbonato pesado. Como explicaba por ahí, el carbonato tiene varias utilidades en el jabón y su versión hidratada o pesada, más. Se puede usar para jabones transparentes o para hacer que el jabón sea más soluble, fundible o incluso duro.
La forma de hacerlo es bien sencilla (y esto sirve para otras sales):
Se coge el carbonato y se diluye en agua destilada hirviente agregándolo hasta que no se diluya más. Es decir, que cuando el polvillo blanco se quede abajo por mucho que removamos ya está el agua saturada. Como veis no pongo cantidades, entre otras cosas porque no tengo ni idea, pero tampoco hace falta. Se diluye hasta el punto de saturación. Se filtra a continuación con un filtro de café para eliminar las impurezas y el exceso de polvillo mencionado. Debe quedar un liquido completamente transparente y algo más espeso que el agua.
Ahora este líquido se pone en un recipiente preferiblemente de cristal. Cuanto más ancho más rápida será la evaporación. Porque es de eso de lo que se trata: de dejar que el agua se evapore pero hidratando a la sal de manera que se van formando cristales. Una de las cosas que ponía en el libro es que cuanto más lentamente se evaporaba el agua, más hermosos y grandes eran los cristales.
Finalmente no han quedado como los de la foto pues al secarse se han vuelto blancos. Seguro que se puede hacer mejor y conseguir una buena cristalización.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Importancia de la sosa cáustica

Como con cualquier ingrediente, con la sosa debemos intentar que sea de la mejor calidad posible. La calidad depende casi exclusivamente de la pureza que esta tenga. Normalmente, por el método de producción que tiene la parte que no es sosa cáustica es sosa, carbonato sódico. También depende mucho del envasado y del tiempo que lleve hecha ya que al contacto con el aire se degrada. Esto es porque reacciona con el anhídrido carbónico del aire y se convierte de nuevo en carbonato. Además es muy higroscópica con lo que atrae mucho la humedad del ambiente apelmazándose.
Me han dado hace poco la noticia de que la marca que suelo usar PQS va a dejar de producirse. Esto sería un drama tremendo ya que es con diferencia la mejor que he encontrado. A todos los alumnos que han pasado por los talleres y a mis amigos aficionados al jabón así se lo he dicho. También expertos jaboneros me lo han corroborado. Al principio muchos de los problemas que tuve con los jabones, la tardanza en la traza, que quedaran blandos, que se enranciaran amarilleando, y en definitiva la falta de control sobre la mezcla, se debieron a la sosa de dudosa procedencia. Desde que localicé ésta que digo, los problemas en ese sentido se han minimizado o desaparecido.
En el envase pone que es 100% sosa cáustica y, salvo que se deba a una nomenclatura comercial, dudo mucho que lo sea. Generalmente es un porcentaje de pureza bastante menor pero aun así es de las más puras a las que podemos acceder a nivel comercial. Además es de mi tierra, leñes :).
A falta de ésta, hay que buscar la que ofrezca mayor grado de pureza no siendo en absoluto recomendables para realizar jabón las que vienen al 50% y que suelen usarse para “cocer” aceitunas.
Espero que se resuelva el problema y que todo quede en una falsa alarma.
En cualquier caso, recomiendo a todo el que quiera hacer jabones que se procure de la mejor marca posible de sosa cáustica que debe de tener en todo caso:
- Envase hermético con cierre de seguridad
- Hoja de datos de riesgos (seguridad y almacenaje)
- Alta pureza >90%

Aprovecho para recordaros que en cualquier caso se trata siempre de un producto peligroso que hay que manipular con sumo cuidado y que hay que mantener lejos de los niños y las mascotas.

Me voy de vacaciones. Os deseo felicidad.

lunes, 29 de junio de 2009

Jabones moteados

Resulta que hay una cosilla que a veces me ha salido sin querer y otras, por más que he querido, no me sale. Se trata de los jabones moteados o jaspeados.
En determinadas condiciones se produce una cristalización desigual del jabón. Por una parte cristaliza semi-transparente y por otra opaco. Esto ocurre porque las sales se asocian a determinados ácidos grasos por los que tienen más afinidad y no lo hacen con otros. En condiciones normales, se separan en dos estratos quedando el transparente por debajo del opaco.

Si se encuentra un equilibrio se puede hacer que no se separen sino que queden entremezclados produciendo desde un moteado a unas vetas más marcadas e interesantes. Para marcar más la diferencia se puede añadir un colorante que se asocie a una sola de las partes siendo ideal para esto uno soluble en agua.
En esta ocasión no lo pretendía y por eso no le puse colorante pero se ha producido un moteado que si no es muy bonito, al menos es muy uniforme.
Hay ingredientes además de las sales que favorecen esta apariencia. La arcilla blanca es uno, el talco es otro y juraría que el dióxido de titanio también hace algo.
El método es en caliente y despues de la coción dejé que las sales hicieran su labor y separaran el exceso de sosa y sal con lo que garantizaba la saponificación total. Probé el jabón y era ligeramente cáustico que era lo que quería.
Ya separado de la sublejía lo volví a fundir y le agregué la arcilla, el talco, el dióxido de titanio, el coco, el jojoba y un chorreoncito de glilcerina.
Al irse enfriando, en un molde de plástico, vi como se iba formando el moteado.
Todo esto es también un poco a ojímetro. La verdad es que después le puse más agua hasta que vi que estaba bien. Como esto lo hago a la antigua usanza, probando el jabón para ver como está de sabor para reconocerlo, me doy cuenta que con la sosa usada que es comprada en riesgo, en la fórmula sale un sobreengrasado del -3% ya que no está incluido ni el coco ni el jojoba añadidos al final. Se supone que tiene un SE bajo pero lo tiene y no tan bajo como marca la calculadora.
Pincha aquí para ver la fórmula en la calculadora

Me olvidaba. Los muchachillos negros que aparecen sobre ellos son unos jaboncitos de vainilla hechos con unos moldes de látex que me ha mandado Maribel.

domingo, 14 de junio de 2009

Jabones de cumpleaños

Pues resulta que mi hija pequeña cumple tres años y en vez de llevar chuches al cole (en realidad guardería) para conmemorarlo, ella va a llevar jaboncitos para sus compañeros. Como son tan pequeñitos les he hecho unos muy pequeños, de cubitera. Uno rosa y uno azul para cada uno.
Al principio había pensado ponerles un aroma infantil, tipo piruleta pero luego he decidido que mejor no, no se lo vayan a comer. Les he puesto entonces un aroma muy a jabón.

Es un jabón refundido de una base hecha especialmente para eso al que le he puesto también glicerina líquida y jabón de glicerina. Los grandes son los restos que me habían quedado que a lo mejor le caen a los profes. Lo importante es que a ella le han gustado mucho y los va a llevar muy contenta.

miércoles, 10 de junio de 2009

Sorteo de Nuria



Por si alguien no se ha enterado aun, Nuria ha publicado un sorteo de una serie de productos muy interesantes para la elaboración de jabones.

Lo podéis encontrar en su blog: Jabón artesanal

Pero es inútil apuntarse, voy a ganarlo yo :)

martes, 9 de junio de 2009

Refundido de sal


Aquí no se tira nada.

Si viérais lo feos que eran estos jabones antes de refundirlos. Se trataba de engendros que no habían salido bien. Algunos de reciclaje, otros experimentales. Así que decidí refundirlos con sal para lavarlos bien.

He descubierto, no solo con este, que ocurre una cosa curiosa. Si decido separar el jabón de sus impurezas, es preciso además de sal, echar una cantidad suficiente de agua. Si no la tiene, el jabón tolera mucha más cantidad de sal y no sólo no se limpia sino que el jabón produce menos espuma. Menos mal que la sal es barata.
También le puse carbonato sódico para que la masa fuera más fluida y aunque es verdad que despues de usarlo las manos se quedan un poco ñiñí, produce más espuma que sin él.

El caso es que separé todos esos restos con las sales y lo dejé enfriar con lo que se produjo la separación. Purgué el líquido residual y me quedé solo con el jabón, que volví a refundir con un poco de agua destilada. Quedó un jabón bastante bonito pero con mucha agua y por tanto blando. Le había puesto esencias de lavanda y lemongrass por lo que lo había veteado con los colorantes amarillo y moradito (que por cierto el morado que poco tiñe). Como decía, estaba blando así que lo puse en el horno natural, que consite en ponerlo en mi patio, al sol y cubierto con una tela negra y ahí quedó tres días.

Para mi sorpresa, me encontré con un jabón bastante feo. Se ve que se había derretido bastante tiempo (esto es porque las sales bajan mucho el punto de fusión) y se había decantado en tres capas distintas. La de arriba era como esponjosa y blanda. La de abajo era jabón blanco bastante puro y un poco blando. La de en medio, no se yo que decirte, era como transparentosa veteada (que creo que eso será lo de schewege) bastante dura pero fea. El conjunto no era nada del otro mundo, bastante feo diría yo así que hice lo que había que hacer que es volverlo a fundir.

La última vez lo fundí en el microondas. Le puse, para homegeneizar, un 5% de glicerina liquida y un par de cucharadas de talco de venecia para ganar dureza. Lo volví a teñir (una parte, ya que estaba amarillo) de azul y lo vertí en el molde. Quedó como véis, que para mi gusto está bastante bien y duro, aunque se encogió un poco. En condiciones normales los hubiera vuelto a cortar para dejarlos cuadraditos pero estos se van a quedar así.

Tiene todo esto poco que ver con la elaboracion de jabones, al menos con el método ortodoxo. No es un proceso rentable pero es bastante divertido.

Ah, el jabón resultante lo he usado y me parece estupendo.